Ácido fólico durante el embarazo
¿Por qué tomarlo antes de la concepción y durante el embarzo?
En este artículo:
- Ácido fólico durante el embarazo: ¿Para qué sirve?
- ¿Cuándo hay que empezar a tomar ácido fólico y qué dosis se debe tomar?
- Cómo tomar ácido fólico: Suplementos y alimentación
- Ácido fólico y vitamina B12: ¿Por qué es importante tomarlos juntos?
El ácido fólico, más conocido como vitamina B9, es un nutriente fundamental para el correcto desarrollo del embrión y del feto desde los primeros días del embarazo, pero nuetro cuerpo no es capaz de producirlo por sí mismo. Su papel es crucial desde los primeros momentos tras la concepción, incluso antes de que la prueba de embarzo dé positivo.
Basta con una cantidad mínima de ácido fólico al día para marcar una gran diferencia en la salud de la futura mamá y del bebé. Por eso, es fundamental saber cuándo y cómo tomar ácido fólico, sobre todo si se está planeando un embarazo.
En este artículo analizaremos para qué sirve el ácido fólico durante el embarazo, cuál es el mejor momento para empezar a tomarlo, cómo incorporarlo a través de la dieta y los suplementos, y por qué a menudo se recomienda junto con la vitamina B12 para un apoyo completo a la salud materno-fetal.
Ácido fólico durante el embarazo: ¿para qué sirve?
El ácido fólico desempeña un papel fundamental desde las primeras fases del desarrollo fetal, ya que participa en la formación del tubo neural, la estructura embrionaria de la que se desarrollarán el cerebro y la médula espinal, previniendo así posibles anomalías. Este tubo se cierra en los primeros 28 días tras la concepción y una carencia de ácido fólico en las primeras semanas de gestación puede aumentar el riesgo de anomalías congénitas graves, como la espina bífida (un cierre incompleto de la columna vertebral) o la anencefalia (ausencia parcial o total del cerebro y del cráneo). Por este motivo, se recomienda encarecidamente comenzar a tomar suplementos de ácido fólico antes de la concepción o, en cualquier caso, lo antes posible.
Pero su función no se limita a la prevención de los defectos del tubo neural. De hecho, el ácido fólico también es esencial para:
- La producción de glóbulos rojos, previniendo formas de anemia tanto en la madre como en el bebé;
- La formación de la placenta, el órgano que nutre y protege al feto durante los nueve meses;
- El correcto desarrollo de los órganos del feto.
Un aporte adecuado de este nutriente puede reducir significativamente el riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer y preeclampsia, una afección grave relacionada con la hipertensión durante el embarazo.
¿Cuándo hay que empezar a tomar ácido fólico y qué dosis se debe tomar?
Las principales autoridades sanitarias coinciden en recomendar la ingesta de ácido fólico al menos un mes antes de la concepción. Esto se debe a que el tubo neural se forma en las primeras semanas del embarazo, a menudo incluso antes de que la futura madre sepa que está embarazada. Por lo tanto, para garantizar una protección eficaz, es esencial comenzar desde el momento en el que se planea el embarazo y continuar con la suplementación durante todo el primer trimestre.
En algunas situaciones específicas, el médico puede recomendar seguir tomando ácido fólico también durante el segundo y tercer trimestre. Es el caso, por ejemplo, de las mujeres con una carencia ya presente antes del embarazo (derivada de la toma de determinados medicamentos, de un consumo elevado de alcohol, de la diabetes mellitus insulinodependiente, de la celiaquía u otras patologías de malabsorción y de algunas mutaciones genéticas), de quienes han tenido embarazos anteriores complicados por malformaciones fetales o de quienes siguen regímenes alimenticios restrictivos, como las dietas veganas, que pueden reducir el aporte natural de folatos.
¿Qué cantidad de ácido fólico se debe tomar? La dosis recomendada para mujeres que planean quedarse embarazadas es de 0,4 mg (miligramos), equivalentes a 400 µg (microgramos), al día. También durante el embarazo, la recomendación estándar es de 0,4 mg al día, ya que el feto se nutre de los recursos maternos. Sin embargo, en presencia de factores de riesgo, el médico puede sugerir dosis más elevadas. Una pregunta habitual es si el ácido fólico se puede tomar siempre: la respuesta es sí. Este suplemento tiene un alto perfil de seguridad y se puede tomar incluso durante largos periodos, siempre que sea bajo contro médico.
Cómo tomar ácido fólico: suplementos y alimentación
El ácido fólico se puede obtener a través de dos fuentes principales: los suplementos y la alimentación diaria. Sin embargo, los folatos presentes de forma natural en los alimentos tienen una biodisponibilidad menor que la forma sintética del ácido fólico (vitamina B9) que contienen los suplementos. Por este motivo, sobre todo durante el embarazo o en la fase previa a la concepción, se recomienda encarecidamente la suplementación para garantizar un aporte diário adecuado. De hecho, a menudo se recomienda el uso de multivitaminicos prenatales especialmente formulados específicamente para el embarazo, que contienen no solo ácido fólico, sino también otros micronutrientes fundamentales como hierro, yodo, vitamina D y, en muchos casos, vitamina B12. Las personas que siguen una dieta vegana o vegetariana, o que padecen alguna afección particular, siempre deben consultar con su médico o ginecólogo para identificar el suplemento mas adecuado a sus necesidades.
¿En qué alimentos se encuenta el ácido fólico? Hay muchos alimentos ricos en folatos que pueden contribuir a cubrir las necesidades diarias de ácido fólico. Es fundamental introduzir estos alimentos en la dieta durante el embarazo. Entre ellos se encuentran:
- Verduras de hoja verde, como espinacas, lechuga, espárragos y acelgas.
- Legumbres, como lentejas, garbanzos y alubias.
- Fruta, como los cítricos (naranjas, pomelos), fresas, kiwis, aguacates;
- Cereales integrales y enriquecidos (es decir, enriquecidos con ácido fólico).
Ácido fólico y vitamina B12: ¿por qué es importante tomarlos juntos ?
El ácido fólico y la vitamina B12 actúan en estrecha sinergia y ambos son indispensables para el desarrollo del sistema nervioso y la producción de glóbulos rojos. Cuando hay una carencia de una de estas dos vitaminas, la eficacia de la otra puede verse comprometida, lo que aumenta el riesgo de deficiencias nutricionales que pueden tener un impato significativo en la salud de la madre y del bebé.
Este vínculo es particularmente relevante para las mujeres que siguen una dieta vegetariana o vegana, ya que la vitamina B12 está presente casi exclusivamente en los alimentos de origen animal (carne, pescado, huevos, lácteos.) En estos casos es indispensable complementar de manera específica tanto el ácido fólico como la vitamina B12, bajo la supervisión del médico, para garantizar una ingesta completa y prevenir posibles déficits. Una correcta suplementación de ambas vitaminas también ayuda a regular los niveles de homocisteína, un aminoácido que, si está presente en cantidades elevadas, se asocia con un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares y obstétricas.
Garantiza el equilibrio adecuado entre elácido fólico y la vitamina B12 desde el período preconcepcional representa una elección simple pero poderosa para promover un embarazo tranquilo y el bienestar del futuro bebé.






