Gateo: a qué edad se empieza y cómo estimularlo

Un paso hacia la autonomía y un logro que involucra cuerpo y mente

https://www.chicco.es/dw/image/v2/BJJJ_PRD/on/demandware.static/-/Sites-Chicco-Spain-Library/es_ES/dw91d5a8cf/gattonamento.jpg

El momento en que un niño empieza a gatear y a moverse por sí mismo es una de las etapas más emocionantes de su desarrollo. Gatear marca el comienzo de una nueva era de exploración, curiosidad e independencia. Para los padres, es una mezcla de alegría y preocupación: el pequeño explorador está en movimiento y la casa se convierte en un territorrio por descubrir y asegurar.


Esta fase, tan esperada como comentada, trae consigo muchas preguntas: ¿cuándo comenzará? ¿Está gateando de la manera "correcta"? ¿Y si no gateara en absoluto? Este artículo está pensado para responder a cada duda, ayudándote a comprender y apoyar a tu niño en esta etapa fundamental de su desarrollo.

Qué es el gateo y por qué es importante

El gateo es mucho más que una simple manera de moverse. Es una fase de transición crucial entre estar acostado, rodar y caminar, un verdadero entrenamiento intensivo para el cuerpo y la mente. Durante esta etapa del desarrollo, el niño aprende a coordinar los movimientos de brazos y piernas, a mantener el equilibrio y a percibir mejor su propio cuerpo en el espacio. El gateo es importante por múltiples beneficios:


  • Desarrollo psicomotor y coordinación: el clásico gateo a cuatro patas (cruzado) requiere que el niño coordine el brazo y la pierna opuestos, estimulando ambos hemisferios cerebrales a trabajar juntos, sentando las bases para futuras habilidades complejas.


  • Fortalecimiento muscular: gatear fortalece los músculos del cuello, los hombros, los brazos y el tronco, toda la musculatura que luego será indispensable para ponerse de pie y caminar.


  • Desarrollo cognitivo: al moverse de forma autónoma, el niño empieza a explorar el espacio, a comprender los conceptos de distancia y profundidad, y a resolver los primeros "problemas" (como rodear un obstáculo para alcanzar un juguete).

¿A qué meses se empieza a gatear?

La pregunta más común entre los padres en este caso es: ¿a qué meses se empieza a gatear?, para comprobar que su propio bebéesté dentro de los tiempos promedio en sus etapas de dearrollo más importantes. En promedio, los niños comienzan a gatear entre los 7 y los 10 meses, pero existen grandes diferencias de un bebé a otro. Algunos empiezan un poco antes, alrededor de los 6 meses, otros después de los 10: ambas situaciones entran absolutamente dentro de la norma.


Es importante saber que es muy raro que un bebé empiece a gatear a los 4 meses. Los pequeños intentos que se pueden notar a esta edad son preparaciones para el esquema motor del gateo: levantar bien la cabeza y el pecho durante el tummy time, empezar a rodar e incluso explorar el mundo circundante con la mirada y las manos. Estos movimientos preparatorios serán la base para el movimiento coordinado que logrará desbloquear en los meses siguientes.

Las primeras formas de movimiento

El gateo no comienza de repente. Es la culminación de un proceso que se desarrolla en varias etapas, cada una con su importancia. Por lo general, las principales etapas son:


  • Rodamiento: el bebé aprende a girarse de la barriga a la espalda y viceversa.


  • Levantamiento sobre los brazos: durante el tumy time, el bebé se levanta sobre los brazos y las rodillas, aprendiendo a mantenerse.


  • Balanceo: el niño se pone a cuatro patas y empieza a empujarse hacia atrás o a balancearse en el lugar, experimentando los primeros movimientos coordinados.


  • Empuje hacia atras: muchos niños, al principio, empujan con los brazos y terminan moviéndose hacia atrás. Puede ser frustrante para ellos, pero es una señal de que han entendido cómo usar la fuerza para moverse.


Cada niño sigue sus propios ritmos y también la forma en que se mueve puede ser diferente. Todas las maneras forman parte de un proceso natural de exploración.

Estilos de gateo: simétrico y asimétrico y otras variantes

No todos los niños gatean de la misma manera. Algunos adoptan estilos simétricos, moviendo brazo y pierna opuestos, otros muestran movimientos más personales, como gatear con una pierna doblada o impulsarse principalmente con un lado del cuerpo. Este tipo de gateo asimétrico en la mayoría de los casos es completamente fisiológico y refleja la búsqueda de equilibrio y coordinación que todavía se está desarrollando.


Además del clásico gateo simétrico, el cruzado, existen otras variantes, todas perfectamente normales.


  • Gatear arrastrándose: el niño se mueve manteniendo el estómago en el suelo y usando los brazos para avanzar.


  • Deslizamiento sobre el trasero: algunos niños se mueven sentados y empujándose con las piernas y los brazos.


  • Gateo asimétrico: el niño podría gatear con una pierna doblada para impulsarse y la otra estirada, o avanzar con una rodilla y un pie.


En la mayoría de los casos, es solo un patrón motor personal y temporal.

Cómo fomentar el gateo: qué ejercicios hacer y cómo preparar el entorno

Aunque se trate de una etapa instintiva, los padres pueden crear las condiciones ideales para animar al niño a gatear. El entorno juega como un papel fundamental, así como ofrecer estímulos motores, isuales y sonoros. Aquí van algunos consejos prácticos:


  • Crea un espacio seguro: despeja un área en el suelo, segura y sin obstáculos. Una alfombra de juego ofrece una superficie cómoda y no demasiado resbaladiza.


  • Favorece el tummy time: el tiempo que pasa boca abajo, desde los primeros meses, es el mejor entrenamiento para fortalecer los músculos del cuello y la espalda, necesarios para gatear.


  • Ofrece estímulos e interacción: coloca sus juguetes favoritos o un espejo irrompible a corta distancia, justo fuera de su alcance, para estimularlo a alcanzarlos. O siéntate frente a él y anímalo con la voz o con un objeto colorido.


  • Evita largos períodos en el asiento o en la hamaca: estos instrumentos limitan la libertad de movimiento y no permiten que el niño experimente y fortalezca los músculos de manera natural.

Cuándo consultar al pediatra o al fisioterapeuta

En la mayoría de los casos, las variaciones en el estilo y en los tiempos del gateo no deben causar preocupación. Sin embargo, hay algunas señales que merecen más atención y una consulta con el pediatra o un fisioterapeuta pediátrico:


  • Retraso significativo: si alrededor de los 10-12 meses el niño no muestra interés en moverse por sí mismo (no se da la vuelta, no intenta ponerse en cuatro patas);


  • Gateo asimétrico presistente: si el niño usa siempre y exclusivamente un lado del cuerpo para moverse, arrastrando el otro como si no estuviera activo. Un gateo con una pierna doblada puede ser normal, pero si la otra pierna nunca se usa de forma alternada, es bueno comentarlo con el pediatra.


  • Escasa coordinación o hipotonía: si los movimientos parecen muy descoordinados, rígidos o, al contrario, el niño parece no poder sostener bien su peso sobre brazos y piernas después de los 9-10 meses.


  • Pérdida de habilidades motoras previamente adquiridas.


En estos casos, el pediatra o el fisioterapeuta pediátrico podrán evaluar la situación en general y, si es necesario, proponer ejercicios o actividades sencillas para estimular un desarrollo motor armonioso.


El gateo es una etapa maravillosa, pero no es una carrera. El objetivo no es llegar a la meta antes que los demás, sino brindar a tu hijo un ambiente seguro y amoroso donde pueda explorar el mundo a su propio ritmo y según sus capacidades.