Temperatura basal: qué es y cómo se mide

Cómo interpretarla para identificar los días fértiles

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La medición de la temperatura basal es un método natural que permite realizar un seguimiento y comprender mejor el ciclo menstrual. Con el tiempo, los datos recopilados permiten tomar decisiones informadas a la hora de planificar un embarazo: identificar el periodo fértil, verificar la ovulación y, posteriormente, detectar la concepción de forma precoz.

¿Qué es la temperatura basal?

El término "temperatura basal" (TB) se refiere a la temperatura corporal media al despertarse, antes de realizar cualquier actividad. A diferencia de la temperatura corporal registarda en momentos aleatorios del día, la temeratura basal refleja con precisión los cambios fisiológicos relacionados con la fertilidad. Al verse directamente influenciada por la producción de progesterona y por otras variacions de los niveles hormonales durante el ciclo menstrual, permite comprender mejor el funcionamiento de propio organismo en cada fase, que, recordemos, es ligeramente diferente para cada mujer.


Durante la fase folicular, la primera fase del ciclo dominada por los estrógenos, la temperatura basal tiende a mantenerse estable en niveles más bajos, rodando los 36,5ºC en los días previstos a la ovulación. Tras la ovulación, el aumento de la producción de progesterona provoca un incremento de la temperatura basal de aproximadamente 0,2-0,5ºC, que se mantiene elevada hasta la llegada de la menstruación. En caso de que se haya producido la fecundación del óvulo, podría observarse una temperatura basal elevada durante un periodo de tiempo prolongado.

¿Cómo se mide la temperatura basal?

Medir la temperatura basal requiere precisión y constancia, ya que es fundamental tomar la lectura en el momento adecuado y en condiciones ideales. Es mejor medirla:


  • Por la mañana, siempre a la misma hora;


  • Antes de levantarse de la cama y antes de realizar cualquier actividad;


  • Utilizando un termómetro para la temperatura basal, sensible incluso a variaciones mínimas y con una precisión de al menos dos decimales;


  • Utilizando siempre el mismo método de medición: oral, vaginal o rectal. Este último garantiza la máxima precisión, ya que es menos propenso a sufrir alteraciones.


Los termómetros para la temperatura basal, diseñados específicamente para detectar variaciones mínimas, son fundamentales. En el mercado hay varias opciones disponibles, desde versiones digitales de alta precisión hasta dispositivos más tradicionales, que garantizan resultados fiables. También existen aplicaciones específicas que permiten registrar los datos a diario y realizar un seguimiento automático de la evolución de la temperatura basal, lo que facilita la identificación de la ovulación y de posibles irregularidades en el ciclo menstrual. Algunas incluyen además funciones de cálculo automático de los periodos fértiles, sugerencias personalizadas y gráficos interactivos que facilitan la interpretación de las variaciones de temperatura.

Gráfico de la temperatura basal: cómo identificar los días fértiles, la ovulación y el embarazo

Anotar la temperatura a diario permite observar las variaciones mínimas que marcan las diferentes fases del ciclo menstrual. El análisis de la variación de la temperatura basal constituye un indicador muy valioso para determinar el periodo de ovulación. Por lo general, para observar un patrón claro en el gráfico de la temperatura basal, es necesario monitorizar la temperatura durante los primeros 3-6 ciclos consecutivos, de modo que se disponga de una base de datos suficientes para interpretar las variaciones de forma fiable.


¿Pero cómo se interpreta la evolución del gráfico de la temperatura basal? El gráfico mostrará


  • En la fase folicular: una línea horizontal o ligeramente ondulada. La temperatura tiende a mantenerse baja y estable, por debajo de los 37ºC. La temperatura basal media durante el periodo fértil ronda los 36,5ºC; las lecturas individuales pueden variar ligeramente en función de la fisiología personal y de los factores como el estrés, las enfermedades o los cambios en el entorno.


  • En la fase ovulatoria: un pico que coincide con un salto térmico, es decir, el aumento de temperatura que se produce inmediatamente depúes de la ovulación. El aumento de temperatura es de aproximadamente 0,2-0,5ºC, debido al incremento de los niveles de progesterona, producida por el cuerpo lúteo tras la libertación del óvulo. Esta variación térmica es una señal biológica clara y medible que permite identificar el paso de la fase preovulatoria a la postovulatoria.


  • En la fase lútea: un nivel constante que se mantiene durante unos 14 días. La temperatura se mantiene siempre elevada y, si el ciclo continúa sin que se produzca la concepción, solo se observará un descenso de la temperatura al final de esta fase, coincidiendo con la menstruación. Sin embargo, si la temperatura se mantiene elevada durante más de 16-18 días consecutivos, este patrón podría ser un signo temprano de embarazo. Esto se debe a que el cuerpo sigue procediendo progesterona para favorecer la implantación del embrión.


Identificar este patrón es sencillo si se mide la temperatura de forma constante, y ayuda a reconocer los días fértiles para poder optimizar las posibilidades de concepción. Sin embargo, es importante destacar que la temperatura basal no predice la ovulación, sino que solo confirma que se ha producido la liberación de óvulo.


En caso de ciclo anovulatorio, en el que no se produce la ovulación, la evolución de la temperatura basal tiende a mantenerse relativamente estable y, por lo tanto, el gráfico no presenta el pico térmico típico de los ciclos ovulatorios. De hecho, sin el aumento de progesterona, la temperatura no sube de forma significativa a partir de la mitad del ciclo.