Cuidado

El aire que respiramos

Para proteger a los bebés de las alergias y de las enfermedades respiratorias, es esencial prestar atención al aire que respiran, incluyendo el de casa.

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Respirar un aire más sano en casa, por la salud de tus hijos, es esencial prestar el bienestar de tu bebé. Te damos algunos consejos para conseguir un aire más limpio en casa y en las habitaciones de tus hijos.

No todo el mundo sabe que para garantizar el bienestar de los niños y que respiren aire limpio, no solo se debe prestar atención a la contaminación ambiental y al tráfico urbano, sino al aire que respiran en casa.

Tener un aire sano en casa protege a los pequeños de las alergias y de las enfermedades respiratorias, además de mejorar la calidad del sueño y su actitud ante la hora de la comida día a día.

Sé consciente de los contaminantes, la causa de las alergias.

En los ambientes cerrados, sobre todo cuando no circula bastante aire, se concentran diversos contaminantes (polvo fino, impurezas), alérgenos (polen, pelo animal y ácaros del polvo) y microorganismos (hongos, mohos, esporas y bacterias).

Estos elementos son responsables de numerosas reacciones alérgicas y enfermedades respiratorias, cuya incidencia aumenta entre los niños de preescolar. Para los niños, que todavía no tienen un sistema inmunológico totalmente desarrollado y maduro, es esencial reducir la concentración de sustancias dañinas en los espacios cerrados.

 

Cómo conseguir un aire más sano.

Lo primero y más importante es vigilar la humedad y la temperatura de las habitaciones donde vive el bebé.

Una humedad relativa de 50-55% ayuda a mantener baja la concentración ambiental de ácaros. Si tu hijo es alérgico, se recomienda mantener la humedad relativa entre 35 y 50%, aunque si está resfriado, le beneficiará una mayor humedad ambiental.

Para conseguir un aire más limpio en casa, sigue estas reglas básicas de higiene:

- ventilar las habitaciones varias veces al día;

- no calentar demasiado las habitaciones;

- no exponer a los niños al humo del tabaco;

- evitar que tenga contacto con objetos o juguetes que acumulen un exceso de polvo;

- usar cojines y colchones con funda antiácaros desde el principio, aunque el pequeño no haya experimentado reacciones alérgicas.

Estos pequeños trucos pueden hacer mucho para reducir la presencia de alérgenos: al mejorar la calidad del aire de tu casa y de las habitaciones de tus hijos, estarás incrementando su bienestar. 

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