Descanso

Siempre con mamá, pero en la hamaca

Vivir las primeras experiencias sensoriales del bebé en la hamaca, cerca de mamá.

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La hamaca es un aliado importante para todas las mamás y papás, pues te permite tener cerca al bebé también mientras hacen las labores domésticas u otras tareas. Estar con mamá o papá en todo momento, sentado en la hamaca, es también saludable y beneficioso para el bebé.

Les permite rodearse de los estímulos positivos que supone el intercambio de miradas y sonrisas y de las palabras de sus papis. Los bebés responden a estos estímulos con primeros intentos básicos de comunicarse.

 

Fácil de transportar.

Una de las ventajas de la hamaca es que, además de ser segura y confortable, puede trasladarse fácilmente de una habitación a otra, con lo que te permite tener cerca al bebé desde las primeras semanas tras el nacimiento.

 

Cuándo empezar a usar la hamaca.

La hamaca puede usarse a partir de las primeras semanas del bebé. Si se reclina totalmente, sostiene al bebé en posición acostada. Los cojines reductores especiales garantizan una seguridad y un sentido de protección.

A medida que el bebé crece, la hamaca puede cambiarse a la posición semisentada, que le ofrece una nueva perspectiva desde la que observar el entorno que lo rodea. Esta posición favorece el rápido desarrollo de los sentidos que tiene lugar en los primeros meses de vida.

Además podrá tener diferentes estímulos en una sola hamaca.

Para potenciar estas primeras experiencias sensoriales, la hamaca puede equiparse con juegos y accesorios indicados a cada fase de crecimiento. Para las primeras semanas, hay muchas formas y colores que ver, y música y sonidos que escuchar. A los tres o cuatro meses, cuando los movimientos de manos y brazos empiezan a ser más coordinados, los accesorios que cuelgan de la barra son perfectos para que el bebé viva sus primeras experiencias táctiles.

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