Los niños de hoy tienen que tratar directamente con los efectos de la situación medioambiental actual, como lo destacado por la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Europea del Medio Ambiente, con la publicación titulada “La Salud del Niño y el Medio Ambiente – Una revisión de la evidencia”.
Nadie sabe que para asegurar el bienestar del los niños, se debe prestar especial atención no sólo a la polución medioambiental y al tráfico, sino también al aire que respiramos en casa.
Un aire saludable además de proteger a los niños de las alergias y enfermedades respiratorias, también mejora la calidad del sueño y su enfoque a la alimentación.
En espacios cerrados, especialmente con una circulación de aire limitada, diversos agentes contaminantes tienden a acumularse (finas partículas, impurezas) incluso alergias (polen, pelo de animales y ácaros) y microorganismos (hongos, moho, esporas y bacterias).
Estos elementos son responsables de numerosas alergias y enfermedades respiratorias que han aumentado significativamente entre los niños de edad preescolar.
Para niños con el sistema inmune no desarrollado totalmente y maduro, es esencial disminuir la concentración de peligrosas sustancias en casa.
¿Qué puedo hacer?
Es importante empezar a reducir la concentración de alérgenos utilizando filtros que controlan la humedad (40-60%) y la temperatura (18-20ºC) de las habitaciones del niño. También se recomienda seguir unas reglas de higiene standard: ventilar las habitaciones varias veces al día, evitar la calefacción en exceso en las habitaciones, no exponer a los niños como fumadores pasivos, evitar el contacto con objetos/juguetes donde el polvo puede acumularse.
En casos de infecciones virales estacionales y enfermedades (resfriados, estreñimiento, asma bronquial, etc...) es necesario para evitar que el moco nasal se reseque demasiado, mantener la humedad al 60-70%, en caso de inflamación y laringitis utilizar tratamientos de aerosoles seguidos por el asesoramiento de un pediatra, realizar delicadas pero efectivas duchas nasales, remueve el moco de la nariz que ayuda al niño a respirar mejor y/o ayuda al medicamento a entrar a través de la nariz más fácilmente cuando se usa un aerosol.
Para niños con asma bronquial y alergias es necesario mantener el nivel de humedad relativa al 35-50%, reducir la presencia de alérgenos en el ambiente con filtros de aire donde esté el niño, la terapia puede ser administrada utilizando un aerosol o un inhalador en spray siguiendo los consejos del pediatra.
También recuerda que mantener una correcta temperatura en el ambiente es crucial para evitar golpes de calor en los niños que no son capaces de adaptar su temperatura.