Coches deportivos para correr con entusiasmo y emoción. Los coches vibran, y después de haberlos cargado, cogen impulso, aceleran, rugen a lo largo de la carrera, frenan derrapando y “saludan” con el sonido del claxon. Llegan lejos... ¡Hasta 10 metros! ¡Con un sistema de carga práctico y rápido!