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Aprovéchate de esta oportunidad del 1 de junio al 31 de julio. Participar es muy sencillo y podrás hacerlo en 3 pasos.

Mamá, ¡mira lo qué hago!

En los primeros meses de vida cualquier descubrimiento, aunque pequeño, en la rutina diaria es esencial para el desarrollo del bebé.

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A partir de los tres meses, tu hijo es capaz de mantener la cabecita en posición erguida, pudiendo observar más fácilmente el ambiente que le rodea. A veces lo tendrás en brazos mientras te mueves por la casa, en otros momentos lo colocarás en su hamaca cerca de ti para que te mire mientras desempeñas tus labores… también lo dejarás encima de una alfombra grande o dentro de un parque, libre para mover las piernas, tocar y agarrar.

 

Son experiencias fundamentales para su desarrollo. Empezará observando los llamativos juguetes del parque, cada vez con mayor atención, más tarde intentará tocarlos y acabará agarrándolos con sus manitas: ahora consigue coordinar la mirada con los movimientos, ha aprendido a llevar la mano donde puede tocar el objeto que le llama la atención.

 

Querrá alcanzar los juguetes también con los pies, en absoluta libertad, experimentando la coordinación motora y manifestando su necesidad de moverse/conocer.

 

Si el objeto emite un sonido al ser tocado, se ilumina o presenta un material extraño al tacto, el pequeño hará un descubrimiento básico. Al principio verás que se esfuerza por tocar los objetos de forma casual pero con el paso del tiempo, satisfecho por la reacción alcanzada, volverá a hacerlo de manera intencionada, cada vez con mayor precisión, feliz de volver a oír el sonido o ver la luz otra vez. Ya ha aprendido que a cada acción le corresponde una reacción, a cada causa un efecto.

 

Dale por tanto los estímulos correctos, los juguetes adecuados en esta etapa de su desarrollo. Recuerda siempre que el juego es mucho más que una diversión: es el “trabajo” del niño y cada experiencia de juego se convierte en una experiencia de crecimiento.