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Siempre cerca.....

Dormir cerca del pequeño es aconsejable pero llevarlo a nuestra cama no es seguro para él

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Durante los primeros días, en las primeras semanas, los padres quieren tener a su hijo siempre cerca. Por la noche esta exigencia se hace más intensa: sobre todo para la madre que necesita sentir al niño a su lado para alimentarle, cuidarle y vigilarle. También el recién nacido se tranquiliza notando la presencia y la cercanía de su mamá: se siente seguro y ve satisfechas sus necesidades enseguida.  

Hoy en día los expertos piensan que esta cercanía es positiva no sólo para la tranquilidad de los padres sino también para el crecimiento correcto del niño, ya que él regula sus ritmos biológicos ajustándolos a los de los padres. 

Además, según estudios recientes, el niño que duerme en la misma habitación de los padres, (aunque no ha de hacerlo en la cama de matrimonio), corre menos riesgos de muerte por SIDS, el síndrome de la muerte súbita del recién nacido. 

Teniendo en cuenta todo esto no son pocas las madres que llevan a su bebé a dormir cerca de ellas, a menudo en su misma cama, queriendo evitar tener que levantarse durante la noche por las tomas o sus despertares frecuentes. Acostar al niño en la cama de matrimonio está desaconsejado, sobre todo porque no es seguro para él.

Para el recién nacido el calor que se desprende bajo la ropa de la cama por la presencia de adultos puede ser excesivo y por ello peligroso. Además, durante el sueño no se puede descartar la posibilidad de que la mamá se acerque demasiado al pequeño, y exista peligro de asfixia.

Se aconseja que el niño duerma en la habitación con los padres pero no en su cama. Mejor utilizar una cuna, posicionarla al lado de la cama: allí el niño descansará sin peligro en un espacio sólo suyo, cerca de su mamá pero con total seguridad. Para un sueño realmente sosegado.