50% en una selección de juguetes

Aprovéchate de esta oportunidad del 1 de junio al 31 de julio. Participar es muy sencillo y podrás hacerlo en 3 pasos.

¡Me visto yo solo!

Crecer significa también querer y poder elegir.

file

El camino hacia la autonomía refleja el desarrollo fisiológico del niño: según va creciendo muestra cada día más su personalidad, reivindicando el deseo de hacer todo él solito, empezando por las actividades más frecuentes de la vida diaria. Una de las expresiones más evidentes de la independencia que va adquiriendo es el querer vestirse solo y a partir de los tres años no es tan raro que un  niño o una niña rehúse ponerse la ropa elegida por mamá: quieren ser ellos quienes deciden lo que se van a poner, para sentirse a gusto con lo que creen refleja su manera de ser. A veces esa negación pasa por pretensiones absurdas como ponerse una chaqueta muy fina en el invierno o combinar piezas que pertenecen a conjuntos distintos, absolutamente fuera de lugar. No es difícil por la mañana asistir a discusiones interminables sobre lo que el niño debe ponerse para ir a la escuela, influyendo así en el humor de todos. 

Una solución sería dedicar la noche anterior a escoger las prendas, creando un momento divertido que al mismo tiempo responsabilice al niño y le sirva para acostumbrarle a decidir reflexionando sobre el clima y las exigencias de la jornada siguiente. Pudiera ser una manera de aprender a planificar otros aspectos de la vida diaria, una especie de entrenamiento para el futuro. Se podría, por ejemplo, mirar juntos las previsiones del tiempo, o pensar en las actividades del día siguiente, escogiendo en consecuencia. Podremos guiarle de forma discreta, pero dejándole la libertad de expresar sus deseos y gustos, sólo de ese modo será él quien aprenda a evaluar, juzgar, decidir, justo como un niño mayor.